El pasado domingo, 28 de septiembre, recordamos el 25 aniversario del fallecimiento de D. Laureano Castán Lacoma, “El Obispo de la Obra de la Iglesia”.
“El Sr. Obispo no es el primer Obispo que ha venido a La Obra de la Iglesia, el Obispo que me ha recibido a mí; ¡no!: ¡El que yo buscaba!, desde siempre, para que fuera mi Pastor y mi apoyo;
[…] el que Dios predestinó desde toda la Eternidad para que fuera el Obispo de La Obra de la Iglesia; el que tenía que ser padre de vuestras almas, conmigo y unido conmigo; el que tenía que dar la perfección completa a La Obra de la Iglesia.
Porque un grupo de Iglesia sin Obispo no es un grupo de Iglesia perfecta; y en la unión de nuestras almas, y en el encuentro de nuestras almas, descansamos, y nos sentimos con la necesidad de así unidos hacer La Obra de la Iglesia, y buscar almas para Dios a quien comunicarles todo el mensaje amoroso del pecho de Dios a nuestras almas, para todos los hombres.
El drama de la Iglesia había taladrado su alma; yo expresaba la tragedia de la Iglesia mía…, y en la unión del amor de la Iglesia, y en la necesidad de ayudar a la Iglesia, y en la urgencia de nuestras almas, que necesitábamos ayudar a la Iglesia, y levantarla como fuera, Dios nos hizo lanzarnos en la búsqueda de la Gloria de Dios…”.
(Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia)
La Celebración Eucarística fue presidida por Mons. Julián Ruiz Martorell, Obispo de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara en la iglesia parroquial de S. Ginés, donde está sepultado por expresa voluntad testamentaria.











Recordamos con entrañable afecto y veneración a este “Buen Pastor” al que muchos de nosotros tuvimos la dicha de conocer.
Un Pastor, “según el corazón de Dios” (Jer. 3,15), que amó a su grey y la condujo con cariño, entrega y celo pastoral hacia “las verdes praderas y fuentes tranquilas” (Salmo 22), pero sobre todo, un sucesor de los Apóstoles que supo como San Juan apoyar su cabeza en el pecho del Maestro y, en prolongada oración ante Jesús en la Eucaristía, hacer suyos los sentimientos doloridos del Sumo y Eterno Sacerdote.